Dear Brothers and Sisters in Christ,
Peace and blessings in our Lord Jesus Christ!
It is with great joy and gratitude that I welcome you to St. John Vianney Catholic Church. Whether you have been part of our parish for many years, are visiting for the first time, or are searching for a place to call your spiritual home, know that you are welcome here.
At the heart of everything we do is a simple and profound truth: God loves us. He loves us so deeply that He sent His only Son, Jesus Christ, who gave His life upon the Cross so that we might have life in Him. From His pierced heart flowed blood and water, signs of the sacramental life of the Church. And it is from that same heart, overflowing with love, that we discover who we are and who we are called to become.
Every time we gather for the celebration of the Holy Eucharist, we are brought before that same mystery of love. At the altar, the sacrifice of Christ is made present, and we are invited into communion with Him. Yet this communion is never meant to remain simply between God and ourselves. As we lift our eyes toward the face of Christ crucified, we see His arms stretched wide, embracing the whole world. His love draws us not only closer to Him but also closer to one another.
This is the beauty of our parish family.
St. John Vianney is a communion of cultures united in the love of Christ. We come from different countries, speak different languages, and carry different stories. Yet we share one faith, one baptism, and one Lord. Our diversity does not diminish our unity; rather, when centered on Christ, it becomes a beautiful expression of the richness of His Church.
But being part of the Church means more than simply attending Mass or participating in parish activities. It means allowing the Lord to transform our hearts. It means learning to listen to His voice, receiving His mercy, growing in holiness, and discovering how He calls each of us to serve.
As your pastor, my hope is that St. John Vianney will always be a place where people can encounter the living Christ, where families are strengthened in faith, where the wounded find mercy and healing, where our children and young people discover the joy of following Jesus, and where every person recognizes that they have a place and a mission within the Church.
We have been entrusted with a beautiful parish family, and the Lord is not finished working among us. There is much to celebrate, much to learn, and much still to build together. But we do not undertake this mission alone. Christ Himself is the one who builds His Church. Our task is to listen to Him, trust in His grace, and respond generously to His invitation.
I invite you to walk with us in faith. Come and pray with us. Encounter the Lord in the sacraments. Discover the gifts He has entrusted to you, and help us share His love with the world.
May our patron, St. John Vianney, teach us to love the Eucharist, trust in God’s mercy, and serve one another with the heart of Christ.
Know that you and your families remain in my prayers.
United in Christ, sent forth in Love.
In Christ,
Rev. Francisco Ojeda
Pastor
St. John Vianney Catholic Church & School
Orlando, Florida
Mensaje de P. Ojeda
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
¡Que la paz y las bendiciones de nuestro Señor Jesucristo estén siempre con ustedes!
Con mucha alegría y gratitud les doy la bienvenida a la Iglesia Católica San Juan María Vianney. Ya sea que formen parte de nuestra comunidad desde hace muchos años, que nos visiten por primera vez o que estén buscando un hogar espiritual, quiero que sepan que aquí son bienvenidos.
En el corazón de todo lo que hacemos se encuentra una verdad sencilla, pero profunda: Dios nos ama. Nos ama tanto que envió a su único Hijo, Jesucristo, quien entregó su vida en la Cruz para que nosotros tengamos vida en Él. De su costado abierto brotaron sangre y agua, signos de la vida sacramental de la Iglesia. Y es de ese mismo corazón, lleno de amor, de donde descubrimos quiénes somos y quiénes estamos llamados a ser.
Cada vez que nos reunimos para celebrar la Santa Eucaristía, nos encontramos ante ese mismo misterio de amor. En el altar se hace presente el sacrificio de Cristo y somos invitados a entrar en comunión con Él. Pero esta comunión no puede quedarse solamente entre Dios y nosotros. Al levantar nuestra mirada hacia el rostro de Cristo crucificado, contemplamos sus brazos abiertos, abrazando al mundo entero. Su amor no solamente nos acerca a Él, sino que también nos acerca unos a otros.
Esta es la belleza de nuestra familia parroquial.
San Juan María Vianney es una comunión de culturas unidas en el amor de Cristo. Venimos de diferentes países, hablamos distintos idiomas y cada uno trae consigo su propia historia. Sin embargo, compartimos una sola fe, un solo bautismo y un solo Señor. Nuestra diversidad no disminuye nuestra unidad; al contrario, cuando Cristo está en el centro, se convierte en una hermosa expresión de la riqueza de su Iglesia.
Pero ser parte de la Iglesia significa mucho más que asistir a Misa o participar en las actividades parroquiales. Significa permitir que el Señor transforme nuestros corazones. Significa aprender a escuchar su voz, recibir su misericordia, crecer en santidad y descubrir cómo Él nos llama a servir a los demás.
Como su párroco, mi deseo es que San Juan María Vianney sea siempre un lugar donde las personas puedan encontrarse con Cristo vivo; donde las familias se fortalezcan en la fe; donde quienes llevan heridas encuentren misericordia y sanación; donde nuestros niños y jóvenes descubran la alegría de seguir a Jesús; y donde cada persona reconozca que tiene un lugar y una misión dentro de la Iglesia.
El Señor nos ha confiado una hermosa familia parroquial y todavía tiene mucho que hacer entre nosotros. Tenemos mucho que celebrar, mucho que aprender y mucho que construir juntos. Pero no estamos solos en esta misión. Es Cristo mismo quien construye su Iglesia. Nuestra tarea es escucharlo, confiar en su gracia y responder generosamente a su invitación.
Los invito a caminar juntos en la fe. Vengan a orar con nosotros. Encuéntrense con el Señor en los sacramentos. Descubran los dones que Él les ha confiado y ayúdennos a compartir su amor con el mundo.
Que nuestro patrono, San Juan María Vianney, nos enseñe a amar la Eucaristía, a confiar en la misericordia de Dios y a servirnos unos a otros con el corazón de Cristo.
Sepan que ustedes y sus familias están siempre presentes en mis oraciones.
Unidos en Cristo, enviados en el Amor.
Rev. Francisco Ojeda
Pastor
St. John Vianney Catholic Church & School
Orlando, Florida